¿Cómo descubro mi Propósito de vida?

Conectar con tu propósito de vida es muy importante para darle sentido a la vida.

 

Si estás leyendo esto seguro tienes la inquietud y la duda existencial sobre a qué viniste a este mundo. Es evidente que las razones laborales, maritales o parentales no satisfacen esta pregunta. Yo me encontraba en la misma situación que tú, cuestionándome si vine solo a realizar una actividad a la que la sociedad llama trabajo, a comer, dormir y volver a iniciar esta rueda. No podría ser ese el motivo de la existencia mía ni de ningún ser humano. Tampoco me convencía la idea de que mis días de libertad sólo se reducirían a los fines de semana o los pocos días de vacaciones que por ley me correspondería.

Me cuestioné internamente hasta que me encontré con información y seres que proponían un camino diferente a esta problemática. Fue así cómo me sumergí al mundo de la espiritualidad y crecimiento personal, leyendo libros, tomando cursos, seminarios, etc hasta que todas estas acciones dieron su fruto y por fin pude saber a qué vine. Ahora quiero compartir contigo los principales tips que me ayudaron en mi búsqueda personal.

Tu alma  tiene muy claro a qué vino a este plano existencial. Ahora solo le toca a tu mente recordarlo y ponerlo en acción. Es la única forma de sentirte pleno, completo, libre, feliz y abundante.

Estos son algunos pasos que realicé y que me ayudaron a recordar el mío.

Crea espacios de silencio diariamente: Es muy importante que conectes con tu sabiduría interior donde están todas las respuestas. Tómate un tiempo para estar a solas, siéntate cómodamente (preferentemente sin cruzar brazos y piernas) y respira un par de veces profundamente por la nariz. Luego, céntrate en los latidos de tu corazón, deja que los pensamientos pasen como nubes, no les prestes mucha atención. Disfruta de ese momento de silencio.

Escribe: Toma una agenda, un par de hojas, lo que tengas disponible y escribe todas las cosas que te gustaban hacer cuando eras niño. No te censures. Escribe cada uno de tus sueños, lo que decías que serías cuando seas grande. Una vez que hayas escrito todo lo que soñabas y disfrutabas de niño, ahora escribe tus talentos. Sí, todos tenemos talentos y dones. Ahora es momento de que tú también lo recuerdes. Seguramente lo estás utilizando de manera inconsciente, eso sucede casi siempre y es prueba de que es tu talento porque te sale de forma natural y espontánea. Puede ser cualquer cosa como leer, escribir, escuchar, dibujar, pintar, bailar, comunicar, hablar en público, organizar, etc. Lo que sea.

Lee lo que escribiste acerca de tus dones y talentos: ¿Te resuenan en el aquí y ahora? Esta pregunta es muy reveladora porque es posible que cuando éramos niños hayamos dicho que queríamos ejercer determinadas profesiones porque eso aprendimos o vimos de nuestros padres, profesores y del entorno en general. Ahora lo importante es limpiar esos sueños respondiendo con total honestidad si nos gustaría realizar esas actividades. No pienses en si sería o no rentable, no contamines tus deseos del alma con tu lógica mental. Solo respóndete con total honestidad sin cuestionarte el cómo, el qué dirán, la rentabilidad, etc.

Definir tu misión: Una vez hayas respondido con total honestidad a la pregunta anterior, escribe en un papel limpio una oración que defina tu misión. Qué harás, a quién va dirigido esa acción y qué quieres lograr con eso. Todo propósito de vida tiene como fin último compartir con otros seres, ya sean éstos humanos, animales, plantas, agua, aire, etc., debe ser compartido. No te lo puedes guardar para tí. Y al compartir, qué impacto quieres causar en ese ser que lo va a recibir.

El propósito que tu alma haya elegido inevitablemente te ayudará a aprender más, a investigar más, a expandirte en ese campo. Normalmente son actividades que ya estás realizando como hobby. Por ejemplo, mi propósito de vida me impulsa a leer libros de crecimiento personal y es algo que amo hacer y que antes de definir mi propósito de vida ya lo estaba haciendo.

Una vez ya definido tu propósito tómate el tiempo de leerlo por durante una semana, no más, y escucha a tu cuerpo, cómo se siente tu cuerpo al leer en voz alta tu propósito. ¿Te sientes con entusiasmo? ¿Te sientes empoderado? ¿Te sientes con energía? Si sientes ansiedad, miedo, bloqueo probablemente hayas definido algo que no es tu propósito. Tranquilo, vuelve a iniciar los pasos.

Ten en cuenta que cada uno tiene un tiempo diferente. A mí me pudo tomar años para definir mi propósito, a otros tal vez meses y a otros tal vez días. No te presiones, no te compares, pero tampoco dejes de tomar acción. Todos los días levántate de la cama con la intención de conectar con tu propósito. El Universo responde a nuestra intención.